lunes, 3 de noviembre de 2014

Y parece que fue ayer...

Tengo algo escondido bajo la almohada y creo que palpita pero no es mi corazón, sino otra materia, creo que son los besos que se quedaron entre mi cuello y el tuyo aquella noche, aquel día entero, aquellas mañanas en tu casa o las noches en mis sueños. Puedo ser poético o pesado, puedo ser grande a momentos y pequeño en otros. En los que una mirada da mas seguridad que nada pero a la vez lo es todo, te busco entre las personas aun sabiendo que a veces es imposible verte y otras tan solo te imagino de la mejor forma que conocemos, ya sabes cual es.

Sé que la introducción es pésima, mas lo que siento es grande, enorme y una cosa que nadie mas podrá tener salvo tu; mi amor eterno e incondicional.

Y es que ya son 10 meses desde que me tire al agua y por divinidad celestial había un ángel que me esperaba con los brazos abiertos y entre los que desde entonces (y desde algo antes) no quise separarme jamas.

Hoy celebramos que te enamore por dos veces, que estamos juntos desde hace mucho tiempo pero mas que eso yo celebro que no me voy a separar de ti aunque venga quien sea a decirme lo contrario. Te has convertido en mi razón de existir, en mi vida y en las 33 horas diarias que te necesito.

Coral de verdad que te amo muchísimo y que contigo como poco hasta la eternidad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario